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Resumen de la Parashá Terumá (Éxodo 25:1 - 27:19) y la Haftará (1 Reyes 5:26 - 6:13)

Explora la conexión profunda entre la Parashá Terumá y la Haftará de esta semana a través de un análisis detallado según el método PARDES

Resumen de la Parashá Terumá (Éxodo 25:1 - 27:19) y la Haftará (1 Reyes 5:26 - 6:13)

Parashá Terumá: Éxodo 25:1 - 27:19

Que encontraras aquí
  1. Explora la conexión profunda entre la Parashá Terumá y la Haftará de esta semana a través de un análisis detallado según el método PARDES
  2. Parashá Terumá: Éxodo 25:1 - 27:19
    1. El detalle con el que se describen las instrucciones para la construcción de este santuario es meticuloso y revelador
  3. Haftará: 1 Reyes 5:26 - 6:13
    1. La descripción de la construcción del Templo es detallada y revela la magnificencia del proyecto.
  4. Análisis de la Parashá Terumá según el PARDES
    1. Peshat (Literal)
    2. Remez (Insinuación)
    3. Drash (Interpretación)
    4. Sod (Secreto)
  5. Análisis de la Haftará según el PARDES
    1. Peshat (Literal)
    2. Remez (Insinuación)
    3. Drash (Interpretación)
    4. Sod (Secreto)
  6. La Relación entre la Parashá Terumá y la Haftará
    1. La Transición de lo Portátil a lo Permanente
    2. La Evolución del Culto
    3. El Deseo de Adorar y Servir
  7. Conclusión

La Parashá Terumá, ubicada en el libro de Éxodo, capítulos 25 a 27, comienza con una llamada divina a Moisés, en la cual Dios le solicita transmitir al pueblo de Israel la importancia de realizar una ofrenda especial, conocida como terumá. Esta no es una ofrenda cualquiera, sino una invitación a que cada israelita contribuya desde lo más profundo de su corazón, con sinceridad y generosidad. La finalidad de esta colecta es sumamente sagrada: la construcción del Mishkán, o Tabernáculo, que no solo simboliza un espacio de adoración, sino que representa la presencia tangible de Dios caminando entre su pueblo.

El detalle con el que se describen las instrucciones para la construcción de este santuario es meticuloso y revelador

Demostrando la importancia de cada elemento que lo compone. La Arca del Pacto, por ejemplo, no es solo un recipiente; es el corazón del Mishkán, donde se resguardarán las Tablas de la Ley, entregadas a Moisés en el Sinaí, simbolizando la alianza eterna entre Dios y el pueblo de Israel. La mesa para los panes de la proposición y el candelabro de oro puro, o Menorá, no son meros objetos de decoración, sino elementos cargados de simbolismo, que reflejan la luz y el sustento espiritual que Dios provee a su pueblo.

Además de estos elementos centrales, se detalla la construcción de otros utensilios y partes del Tabernáculo, como el velo que separará el Santo de los Santos, el lugar más sagrado dentro del Mishkán, el altar de los holocaustos, donde se realizarán sacrificios en señal de devoción y arrepentimiento, y el atrio que rodeará el Tabernáculo, demarcando el espacio sagrado del profano, invitando a la comunidad a reunirse en un entorno consagrado a Dios.

Resumen de la Parashá Terumá (Éxodo 25:1 - 27:19) y la Haftará (1 Reyes 5:26 - 6:13)

Este meticuloso proceso de construcción no solo tiene como objetivo crear un espacio físico para la adoración, sino también fomentar un sentido de comunidad y pertenencia entre los israelitas, uniendo a la nación en un proyecto común bajo la guía y bendición de Dios. La Parashá Terumá, por lo tanto, es una invitación a reflexionar sobre la importancia de la generosidad, la fe y la dedicación en la construcción de espacios sagrados, tanto físicos como espirituales, que nos acercan a lo divino y fortalecen nuestra conexión con lo sagrado.

Haftará: 1 Reyes 5:26 - 6:13

La Haftará correspondiente a esta sección del Tanaj, extraída de los capítulos 5 y 6 del primer libro de Reyes, nos sumerge en un momento crucial de la historia de Israel: el inicio de la construcción del Primer Templo en Jerusalén, emprendimiento liderado por el rey Salomón. Este proyecto no solo simboliza el asentamiento y la consolidación del reino de Israel, sino que también marca la transición de lo nómada a lo sedentario en el culto divino, dejando atrás el Tabernáculo portátil (Mishkán) para erigir un espacio permanente de adoración.

El relato comienza con la diplomacia y la visión de Salomón, quien establece un tratado con Hiram, rey de Tiro, una figura clave para el éxito del proyecto. Mediante este acuerdo, Salomón asegura el suministro de materiales de primera calidad, como madera de cedro y ciprés, fundamentales para la construcción del Templo, así como la mano de obra especializada de los fenicios, reconocidos por su habilidad en la carpintería y la construcción.

Resumen de la Parashá Terumá (Éxodo 25:1 - 27:19) y la Haftará (1 Reyes 5:26 - 6:13)

La descripción de la construcción del Templo es detallada y revela la magnificencia del proyecto.

Se especifican las dimensiones, los materiales y la ornamentación, todo conforme a las instrucciones divinas, subrayando el deseo de crear un espacio digno para el culto a Dios. Este Templo no es solo un edificio; es una manifestación física de la presencia de Dios entre su pueblo, un punto de encuentro entre lo divino y lo humano.

Dios, a través de su promesa a Salomón, establece una condición fundamental para la bendición y la permanencia de su presencia en el Templo: que tanto el rey como el pueblo de Israel sigan sus caminos, obedeciendo sus mandamientos y viviendo conforme a sus preceptos. Este requisito resalta la importancia de la fidelidad y la obediencia a Dios, no solo en la construcción de espacios físicos de culto, sino también en la construcción de una comunidad justa y piadosa.

La Haftará nos invita a reflexionar sobre el significado de la construcción del Templo en Jerusalén, no solo como un hito arquitectónico e histórico, sino también como un símbolo del compromiso entre Dios y su pueblo. Representa un llamado a la reflexión sobre nuestra propia dedicación y fidelidad a los caminos divinos, y sobre cómo construimos y mantenemos nuestros propios espacios sagrados, tanto físicos como espirituales, en nuestras vidas y comunidades.

Análisis de la Parashá Terumá según el PARDES

Resumen de la Parashá Terumá (Éxodo 25:1 - 27:19) y la Haftará (1 Reyes 5:26 - 6:13)

El análisis de la Parashá Terumá según el PARDES ofrece una rica y multifacética exploración de este texto fundamental del libro de Éxodo, que narra la instrucción divina sobre la construcción del Mishkán (Tabernáculo) como un espacio sagrado para el culto y la presencia de Dios entre el pueblo de Israel. Esta aproximación al texto sagrado se despliega a través de cuatro niveles de interpretación: Peshat (literal), Remez (insinuación), Drash (interpretación) y Sod (secreto), permitiendo así una comprensión más profunda y abarcadora de su significado y relevancia.

Peshat (Literal)

En el nivel Peshat, el texto se entiende en su significado más directo y literal. La Parashá Terumá detalla con precisión las instrucciones divinas entregadas a Moisés para la construcción del Mishkán. Este espacio, diseñado para ser el centro espiritual del pueblo de Israel durante su travesía por el desierto, serviría como el lugar donde se albergaría la presencia divina, simbolizando así la continua guía y protección de Dios hacia su pueblo elegido. Las especificaciones incluyen materiales precisos para la construcción y los objetos que deberían ser colocados dentro del Mishkán, como la Arca del Pacto, la mesa para los panes de la proposición, el candelabro de oro puro (Menorá), entre otros elementos, todos con un simbolismo profundo y un propósito litúrgico específico.

Remez (Insinuación)

El nivel Remez se enfoca en las insinuaciones o significados implícitos en el texto. La invitación a que cada miembro del pueblo de Israel contribuya con una ofrenda "de corazón generoso" para la construcción del Mishkán sugiere una lección profunda sobre la importancia de la intención y la voluntad en la adoración y el servicio a Dios. Este llamado a la generosidad no solo tenía como fin reunir los materiales necesarios para la construcción física del Tabernáculo, sino también fomentar un espíritu de compromiso comunitario y dedicación personal hacia lo sagrado. La generosidad del corazón se convierte así en un reflejo del deseo interior de cada individuo de participar en la creación de un espacio sagrado para Dios, evidenciando que la verdadera adoración trasciende los actos externos y reside en la sinceridad y pureza de la intención.

Resumen de la Parashá Terumá (Éxodo 25:1 - 27:19) y la Haftará (1 Reyes 5:26 - 6:13)

Drash (Interpretación)

A través del Drash, se busca una interpretación más profunda, que a menudo va más allá del significado literal para explorar enseñanzas y lecciones morales o espirituales derivadas del texto. En el caso de la Parashá Terumá, el Mishkán es interpretado como un símbolo del deseo de Dios de habitar entre su pueblo. Esta presencia divina no se limita a un lugar físico, sino que representa la posibilidad de una relación cercana y continua entre lo divino y lo humano.

La construcción del Mishkán, por lo tanto, se convierte en un acto que trasciende su significado arquitectónico; es un gesto que refleja la voluntad de Israel de acoger a Dios en su medio, de dedicar un espacio en su vida comunitaria y personal a lo sagrado. Este acto de construcción simboliza, además, un compromiso recíproco: así como el pueblo se esfuerza por crear un espacio para Dios, Dios mismo promete habitar entre ellos, reforzando su alianza y la relación especial que mantiene con Israel.

Sod (Secreto)

Finalmente, el nivel Sod invita a explorar los misterios y secretos esotéricos que se ocultan en el texto. El diseño detallado del Mishkán, con sus medidas específicas, materiales y disposición de objetos sagrados, puede ser visto como un mapa hacia una comprensión espiritual más profunda y una conexión más íntima con lo divino. Cada elemento del Tabernáculo, desde la estructura misma hasta los objetos contenidos en él, lleva consigo un simbolismo esotérico que apunta hacia verdades espirituales universales.

En este sentido, el Mishkán actúa como un microcosmos, un reflejo del orden divino y de la creación misma, ofreciendo a quienes meditan en su diseño y propósito, claves para acceder a niveles más profundos de conciencia espiritual y comprensión de la realidad. El estudio y la contemplación del Mishkán, por lo tanto, pueden abrir caminos hacia una experiencia más rica y profunda de lo sagrado, revelando dimensiones ocultas de la relación entre el ser humano y lo divino.

Resumen de la Parashá Terumá (Éxodo 25:1 - 27:19) y la Haftará (1 Reyes 5:26 - 6:13)

La Parashá Terumá, vista a través del prisma del PARDES, revela capas de significado que van desde lo más tangible y concreto hasta lo más abstracto y esotérico. Esta multiplicidad de interpretaciones refleja la riqueza del texto bíblico y su capacidad para hablar a diferentes niveles de comprensión y experiencia espiritual. La construcción del Mishkán, lejos de ser simplemente un relato histórico o arquitectónico, se convierte en una narrativa cargada de enseñanzas sobre la importancia de la intención, la comunidad, la presencia divina y la búsqueda espiritual, ofreciendo así un camino hacia una comprensión más profunda de lo sagrado y de nuestra propia relación con lo divino.

Análisis de la Haftará según el PARDES

La Haftará de esta semana, extraída de 1 Reyes 5:26 - 6:13, nos lleva a un momento trascendental en la historia del pueblo de Israel: la construcción del Primer Templo en Jerusalén por el rey Salomón. Este episodio no solo marca un cambio significativo en la práctica religiosa, pasando de un culto nómada, centrado alrededor del Mishkán (Tabernáculo), a uno permanente en el Templo, sino que también profundiza en la relación entre Dios e Israel. A través del análisis según el método PARDES (Peshat, Remez, Drash, Sod), podemos explorar las distintas capas de significado que este relato ofrece.

Peshat (Literal)

Resumen de la Parashá Terumá (Éxodo 25:1 - 27:19) y la Haftará (1 Reyes 5:26 - 6:13)

En el nivel Peshat, el texto se entiende en su significado más directo y claro. La narración describe cómo Salomón, siguiendo las instrucciones y promesas hechas a su padre David, inicia y lleva a cabo la construcción del Templo en Jerusalén. Este proyecto no solo es monumental desde el punto de vista arquitectónico, con la utilización de materiales de alta calidad y la participación de artesanos especializados, sino que también es de gran importancia espiritual, pues el Templo está destinado a ser el lugar de residencia de la presencia divina en la tierra, un punto central para el culto y la práctica religiosa de Israel. La construcción del Templo se realiza con precisión y dedicación, siguiendo un diseño que asegura su santidad y belleza, estableciendo así un espacio sagrado permanente para el encuentro entre Dios y su pueblo.

Remez (Insinuación)

A nivel de Remez, el relato insinúa una relación condicional entre la fidelidad de Israel a Dios y la promesa divina de habitar entre el pueblo y bendecir el Templo. Esta condición pone de manifiesto la importancia de la obediencia a los mandamientos y la conducta moral como bases para asegurar la presencia y favor de Dios. La construcción del Templo en sí es un acto de devoción y cumplimiento de la voluntad divina, pero la promesa de Dios de habitar en él y bendecirlo está vinculada al compromiso continuo del pueblo de seguir sus caminos. Esto subraya la idea de que la relación entre Dios e Israel es un pacto dinámico, que requiere no solo la construcción de un espacio físico para el culto, sino también la construcción de una vida comunitaria y personal en consonancia con los valores y leyes divinas.

Drash (Interpretación)

Resumen de la Parashá Terumá (Éxodo 25:1 - 27:19) y la Haftará (1 Reyes 5:26 - 6:13)

El nivel Drash nos permite ver el Templo como un símbolo del compromiso renovado y fortalecido entre Dios e Israel. La edificación del Templo refleja un avance significativo en esta relación, marcando una era de estabilidad y prosperidad espiritual. En este contexto, el Templo se convierte en un recordatorio constante de la presencia de Dios en medio de su pueblo, así como de las responsabilidades que este vínculo implica. A través del Templo, se enfatiza la centralidad de la adoración, el estudio de la Torá y la justicia social como pilares de la vida judía, consolidando así la identidad y cohesión del pueblo de Israel alrededor de su fe y tradición.

Sod (Secreto)

Por último, en el nivel Sod, el proceso y diseño de la construcción del Templo se pueden interpretar como metáforas de las estructuras espirituales internas que cada individuo está llamado a construir dentro de sí mismo para albergar la presencia divina. En este sentido, el Templo trasciende su manifestación física para convertirse en un modelo de transformación espiritual personal y comunitaria. La dedicación, la pureza, la sabiduría y la belleza que caracterizan al Templo son cualidades que los fieles deben cultivar en sus propias vidas, estableciendo así un espacio sagrado interior donde Dios pueda habitar. Este enfoque místico nos invita a reflexionar sobre cómo nuestras acciones, pensamientos y emociones contribuyen a crear un entorno propicio para la experiencia de lo divino, enfatizando la importancia de la introspección, el crecimiento espiritual y la búsqueda constante de la santidad en nuestra vida diaria.

A través de estos cuatro niveles de interpretación, el relato de la construcción del Templo en Jerusalén revela su rica complejidad y profundidad, ofreciendo valiosas lecciones sobre la importancia del espacio sagrado, la relación dinámica entre Dios y su pueblo, y la búsqueda continua de la presencia divina tanto en el mundo exterior como en el interior de cada individuo. La Haftará nos desafía así a considerar cómo construimos y mantenemos espacios sagrados en nuestras propias vidas y comunidades, y cómo nuestro compromiso y fidelidad a Dios se refleja en nuestras acciones y en nuestro caminar espiritual.

Resumen de la Parashá Terumá (Éxodo 25:1 - 27:19) y la Haftará (1 Reyes 5:26 - 6:13)

La Relación entre la Parashá Terumá y la Haftará

La relación entre la Parashá Terumá y la Haftará profundiza en un tema central de la fe y la práctica religiosa: la construcción de un espacio sagrado dedicado a la adoración y presencia de Dios. A través de estos textos, se nos revela la evolución del culto y la dinámica de la relación entre Dios y el pueblo de Israel, marcando un recorrido desde el desierto, con su Mishkán portátil, hasta la estable tierra prometida, donde se erige el Templo permanente en Jerusalén.

La Transición de lo Portátil a lo Permanente

La Parashá Terumá detalla con meticulosidad las instrucciones divinas para la construcción del Mishkán, un santuario móvil que acompañó al pueblo de Israel en su travesía por el desierto. Este espacio portátil no solo servía como centro de adoración y sacrificios, sino también como un recordatorio tangible de la presencia divina entre ellos, simbolizando la guía y protección continua de Dios hacia su pueblo elegido.

Por otro lado, la Haftará narra el emprendimiento de Salomón por construir el Primer Templo en Jerusalén, marcando la transición hacia un culto más establecido y permanente. Este proyecto, iniciado por el deseo de David y llevado a cabo por su hijo, refleja no solo un cambio en la naturaleza física del espacio sagrado —de portátil a fijo—, sino también un momento de consolidación y fortalecimiento en la historia y espiritualidad de Israel. El Templo simboliza la presencia inmutable de Dios en la tierra prometida, ofreciendo un punto fijo de encuentro para la adoración y la reflexión espiritual.

La Evolución del Culto

Resumen de la Parashá Terumá (Éxodo 25:1 - 27:19) y la Haftará (1 Reyes 5:26 - 6:13)

Esta transición de lo portátil a lo permanente ilustra la evolución del culto y la práctica religiosa dentro de la comunidad de Israel. Mientras que el Mishkán permitía una adaptabilidad y movilidad necesarias durante los años de errancia en el desierto, el Templo establece un centro espiritual inamovible que ancla la fe y las tradiciones en un lugar específico. Esta evolución refleja, asimismo, un crecimiento y maduración en la relación entre Dios y su pueblo; si bien la presencia divina se mantenía constante, la forma en que esta presencia se honraba y se buscaba experimentar se transformó con el asentamiento en la tierra prometida.

El Deseo de Adorar y Servir

Ambos espacios, el Mishkán y el Templo, simbolizan el deseo profundo del pueblo de Israel de adorar y servir a Dios según sus mandamientos. La generosidad y el compromiso mostrados en la construcción del Mishkán, y más tarde en la del Templo, reflejan una voluntad colectiva de dedicar lo mejor de sí mismos y de sus recursos para honrar a Dios. Esta dedicación no solo es un acto de obediencia, sino también una expresión de amor y gratitud hacia el Creador, reconociendo su soberanía y buscando su presencia en medio de la comunidad.

Conclusión

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La conexión temática entre la Parashá Terumá y la Haftará resalta la importancia continua y evolutiva del espacio sagrado en la vida religiosa y espiritual de Israel. A través de la narrativa de estos espacios —uno portátil y el otro permanente— se revela una profunda verdad sobre la naturaleza de la fe: la búsqueda de un punto de encuentro con lo divino es tanto un viaje exterior hacia la construcción de espacios sagrados, como un viaje interior hacia el fortalecimiento de la relación personal y comunitaria con Dios. Esta dualidad refleja la dinámica entre la inmutabilidad de la presencia divina y la constante evolución de la forma en que los seres humanos buscan conectarse con esa presencia, ofreciendo lecciones valiosas sobre la adaptabilidad, el compromiso y la profundidad de la fe a través de los tiempos.

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